Sostenibilidade
LAS ESPECIES EXÓTICAS INVADEN GALICIA
El incremento del comercio internacional y el transporte, unido a los cada vez más habituales viajes intercontinentales, tiene una consecuencia muy importante para el medio ambiente pero prácticamente desconocida para una gran parte de la sociedad. Cualquiera de los tres factores mencionados anteriormente supone una vía de entrada para nuevas especies, tanto vegetales como animales, provenientes de otros países que pueden causar enormes daños al ecosistema de una región. Son las denominadas “especies exóticas invasoras” (EEI).
Este fenómeno está considerado por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como la segunda causa de extinción de especies. En estos momentos, existen en Galicia más de sesenta y cinco variedades de este tipo, según datos de la Consellería de Medio Ambiente. Además, la introducción de estas especies está causando ya importantes daños económicos en sectores de especial relevancia para la comunidad gallega como lo son la agricultura, la pesca o el sector forestal.
Según la decisión VI/23 del Convenio Internacional sobre Diversidad Biológica una especie exótica o alóctona es aquella que se halla fuera de su área natural de distribución por causas humanas (agricultura, pesca, caza, transporte marítimo, jardinería, mercado de mascotas exóticas…), tanto de manera intencionada como accidental. Estas especies se consideran invasoras cuando suponen un peligro para la diversidad biológica original, es decir, cuando constituyen un factor de amenaza para los ecosistemas originales y la supervivencia de las especies autóctonas.
Consecuencias y medidas de control
Las alteraciones en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas y la reducción o extinción de ciertas especies son las dos principales consecuencias de la introducción de especies exóticas en un hábitat que no es el suyo.
Las proliferación de plantas acuáticas que impiden el riego por obturación de las conducciones de agua y alteran enormemente canales y pantanos, limitando la disponibilidad de agua, especies que pueden resultar tóxicas para el ganado, llegando a imposibilitar el pastoreo, u otras que pueden afectar a la salud humana, por ejemplo por medio de animales que porten agentes patógenos o plantas que causen reacciones alérgicas a través de su polen, son algunos ejemplos de los numerosos efectos que la especies exóticas invasoras pueden producir en una sociedad.
En la última década Galicia ha invertido 1,2 millones de euros en combatir plantas exóticas invasoras mientras que el gasto total del estado en esta materia asciende a 50 millones. Actualmente, la Consellería de Medio Ambiente está elaborando el Plan Gallego de especies exóticas invasoras con el que pretende poner en marcha una serie de actuaciones encaminadas a la correcta gestión y solución del problema.
Este plan debe de partir de un conocimiento previo y exhaustivo de la situación, sabiendo cuáles son las especies invasoras existentes en Galicia y cuáles son los verdaderos efectos que están teniendo sobre nuestro ecosistema y la supervivencia de la flora y la fauna autóctonas. Los principios básicos que van a regir este plan serán la prevención, la rápida detección de estas especies y su pronta erradicación, así como la minimización de su impacto mediante la contención y el control.
Los casos más preocupantes
Entre las sesenta y cinco especies catalogadas por Medio Ambiente se encuentran plantas tan extendidas en Galicia como la mimosa, la campanilla o la egeria densa, al igual que algunos animales como el mejillón tigre, que se introduce adherido a los cascos de los barcos, o algunos tipos de tortugas que se crían como mascotas en los domicilios y terminan reproduciéndose en libertad. Pero las EEI más preocupantes en Galicia, por su abundancia y por los costes económicos que está acarreando su eliminación, son las siguientes:
El plumero o hierba de la Pampa, de nombre científico Cortaderia selloana, es una de las especies invasoras que presenta un mayor grado de adaptación al bioclima gallego y que causa mayores problemas en nuestro ecosistema. Esta especie es originaria de América del Sur, principalmente de países como Chile, Argentina, Brasil o Uruguay.
Su introducción se dio como planta ornamental y pronto su uso en jardines y en autopistas, como barrera visual, propició su rápida expansión. Esta especie se desarrolla sobre todo en las inmediaciones de las principales ciudades gallegas y en el eje de la autopista del Atlántico, aunque su presencia es cada vez más frecuente en la zona de la costa, abarcando desde Tui hasta Ribadeo.
El mayor problema que representa esta planta es su capacidad para modificar el hábitat por la importancia de su estructura vegetativa. Además, es muy probable que se trate de una especie pirófita, es decir, se trata de una variedad que colabora en la propagación de incendios y la colonización después del fuego.
La uña de gato (Carpobrotus edulis) es una planta procedente de Sudáfrica, en concreto de la región del Cabo, cuya propagación es muy intensa fragmentándose la planta y enraizando estos fragmentos.
Se trata de una especie en progresión que prolifera sobre todo en zonas costeras, afectando a toda esta franja de la comunidad gallega. Su introducción en Galicia se produjo para su utilización en jardinería debido a la vistosidad de sus flores. El principal problema que representa esta variedad africana es que crea un tapiz que cubre el sustrato alterando las condiciones de insolación y el ciclo de nutrientes.
El helecho de agua o azolla filiculoides es un helecho acuático flotante y de rápido crecimiento, originario del continente americano. Esta planta se introduce en Galicia por la acuariofilia, es decir, es una especie recomendada para su utilización en acuarios pero que, por diversas causas, ha terminado llegando a nuestros ríos y pantanos.
La fortaleza que caracteriza a esta especie provoca que, poco a poco, vaya acabando con la flora acuática autóctona. El problema de la azolla es que forma una densa capa en la superficie que impide que pase la luz y llegue a la vegetación sumergida. Su presencia es muy abundante en el río Miño aunque está extendida por las provincias de A Coruña, Lugo y Ourense y, recientemente, ha sido detectada en el cauce del río Umia a su paso por la comarca del Salnés.
El cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii) es una especie originaria del noreste de Méjico y el centro-sur de Estados Unidos. Su hábitat natural son los ambientes lóticos, sobre todo sustratos blandos de ríos, charcas, marismas o embalses. Este animal tolera además altos niveles de contaminación.
Su introducción en la Península Ibérica se dio por motivos comerciales hace ya más de tres décadas. En Galicia, el cangrejo americano puede llegar a ser localmente muy abundante en lugares como el embalse de Cecebre, aunque el mayor problema con esta especie se da en la zona sur de España y Portugal.
El cangrejo rojo es portador de un hongo que provoca epidemias que acaban con todos los ejemplares de las poblaciones de cangrejos autóctonos a las que accede. Además, produce graves daños estructurales que perjudican a la flora y fauna de los ríos al abrir galerías en el terreno que, en algunas ocasiones, traspasan este ámbito llegando a afectar también a la productividad agrícola.
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