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Gestión de Residuos

LA CORRECTA GESTIÓN DE LOS RESIDUOS AGRARIOS Y GANADEROS ES UNA ASIGNATURA PENDIENTE EN GALICIA

El campo, la agricultura y la ganadería fueron durante mucho tiempo la principal actividad económica de Galicia, de la que vivían la gran mayoría de las familias gallegas. En la actualidad, la situación es sustancialmente diferente y, aunque el campo ya no es el medio de vida mayoritario, sí que sigue siendo un sector de vital importancia para nuestra comunidad.

Entre los muchos problemas que hoy en día tiene el sector, la gestión de los residuos que proceden del ganado y de la agricultura se está convirtiendo en un grave factor de contaminación ambiental en Galicia. Los purines, los plásticos agrícolas o los envases fitosanitarios no están teniendo una correcta gestión en el campo, contaminando ríos y tierras a lo largo de toda la geografía gallega.

Los sistemas puestos en marcha están siendo ineficaces, bien por su incorrecto funcionamiento o por una mala utilización por parte de ganaderos y agricultores. Desde muchos sectores se está pidiendo desde hace tiempo que la Administración tome parte en el asunto y aplique medidas que puedan, cuando menos, hacer que la situación no empeore.

Los plásticos agrícolas

Según datos de la Consellería de Medio Ambiente, la cantidad de plástico agrícola que se genera en Galicia durante un año es de aproximadamente 7.700 toneladas. Las bolsas y plásticos de silo o los empleados en invernaderos son los principales residuos de este tipo producidos en nuestra comunidad. Deshacerse de ellos en cualquier lugar o quemarlos de modo incontrolado eran algunas de las prácticas habituales en el campo, lo que, además de producir un fuerte deterioro ambiental de las zonas donde sucedía, suponía un fuerte impacto paisajístico.

Con el fin de erradicar estas costumbres y proporcionar a los agricultores y ganaderos un tratamiento adecuado de los plásticos, la Consellería puso en marcha el Programa de Recogida de Plástico Agrícola en el año 2004. Para ello, los ayuntamientos adheridos al plan cuentan con un lugar asignado para el depósito de estos residuos y su posterior recogida y tratamiento en una planta habilitada con este fin. Según los datos facilitados por la Consellería, en el pasado mes de marzo eran 150 los ayuntamientos gallegos adheridos a este programa. Santiago de Compostela, Touro, Santa Comba, Val do Dubra, Arzúa o Boqueixón son algunos de los municipios de la comarca compostelana que cuentan con este servicio para los agricultores y ganaderos de la zona.

Aunque Galicia es una de las comunidades españolas que más cantidad de residuos agrarios genera, no se conoce el porcentaje de recuperación y reciclaje de residuos como los plásticos. En el ámbito español, los datos sitúan en el 18% la cantidad de plástico reciclado que procede del sector agrícola. En Galicia existe una planta de reciclaje de residuos plásticos situada en el Ayuntamiento de O Pino (A Coruña). En esta planta los residuos plásticos ligeros y no peligrosos se reciclan mediante un proceso mecánico en el que se obtiene granza, que se comercializa para ser utilizada como materia prima en la fabricación de nuevos productos plásticos, como bolsas de basura y tubos de polietileno.

Pero aunque en teoría el sistema debería tener un funcionamiento adecuado de acuerdo con los términos planteados, la práctica es otra bien distinta; la mayoría de los ayuntamientos no cuenta con lugares específicos y preparados para este tipo de residuos, ni siquiera aquellos con un fuerte carácter agrario, donde la mayoría de sus vecinos se dedican a la agricultura y la ganadería. Lo que sucede en muchos casos es que el punto limpio, en teoría destinado a acoger otro tipo de residuos, es el lugar “acondicionado” como punto de recogida de plásticos agrícolas. Al no contar con instalaciones propias, adaptadas a las necesidades de almacenamiento de este tipo de materiales, los plásticos saturan las instalaciones de los puntos limpios dejándolos inoperantes para todo tipo de residuos. Es decir, muchos de los puntos limpios que funcionan como punto de recogida de plásticos agrícolas no tienen capacidad para alojarlos y se ven rebasados. La consecuencia es que estos lugares dejan de funcionar, no sólo como punto de recogida de los plásticos derivados de la actividad agropecuaria, sino también para la recogida y depósito de otro tipo de residuos, muchas veces altamente contaminantes, como pueden ser electrodomésticos, pilas, fluorescentes, baterías...

Envases fitosanitarios

Los envases fitosanitarios son otro de los puntos negros de la gestión de los residuos agrarios en Galicia. Los agricultores y ganaderos están obligados por ley a gestionar correctamente los residuos generados por este tipo de envases. Lo más común en nuestra comunidad es que los deshechos se quemen, se entierren, se abandonen en el campo o se depositen en los contenedores destinados a los residuos domésticos. Este hecho, además de ser sancionable por estar incumpliendo la ley, produce un grave deterioro para el ecosistema y un fuerte impacto paisajístico en numerosos ayuntamientos gallegos.

La Ley 10/1998 de residuos establece que los poseedores de envases o residuos de envases están obligados, siempre que no procedan a gestionarlos por sí mismos, a entregarlos a un gestor de residuos para su valorización o eliminación, o a participar en un acuerdo voluntario o convenio de colaboración que comprenda estas operaciones. Con envases fitosanitarios nos referimos a aquellos recipientes de plástico, cartón o metal que contienen o estuvieron en contacto con productos como herbicidas, insecticidas o funguicidas, entre otros.

En Galicia, la empresa SIGFITO es la encargada de la correcta gestión y tratamiento de este tipo de productos. El Sistema Integrado de Gestión de fitosanitarios que la sociedad gestiona permite a los agricultores y ganaderos gallegos deshacerse de forma correcta de estos residuos generados por su actividad. Para ello, SIGFITO dispone de una amplia red de recogida diseminada por toda la Comunidad Autónoma (la de mayor cobertura en relación al consumo de fitosanitarios de todo el ámbito nacional, según datos de la propia compañía) donde depositar estos envases que, posteriormente, son recogidos por una empresa que los transporta hasta el centro de tratamiento.

En total, en las cuatro provincias gallegas existen más de 250 puntos de recogida de fitosanitarios, que el pasado año recogieron algo menos de doce toneladas y media de residuos, principalmente plásticos (más de 11 toneladas) y el resto papel y cartón, según los datos proporcionados por SIGFITO. El total de los envases plásticos recogidos en la comunidad gallega fueron reciclados, mientras que los residuos de cartón y papel fueron eliminados en depósitos de seguridad, ya que estos materiales contaminados con productos fitosanitarios no se pueden descontaminar y, por tanto, no pueden ser reciclados, según explican desde la empresa.

Desde que comenzó a funcionar el sistema, en 2004, hasta el pasado año, en Galicia se han recogido 32 toneladas de envases fitosanitarios, una cifra bastante baja si se tiene en cuenta que sólo en el año 2008 se recogieron 2.860 toneladas en todo el territorio nacional. Aunque cada año son más los envases de este tipo que reciben el tratamiento adecuado y los agricultores y ganaderos que hacen uso de este sistema, lo cierto es que en Galicia las cifras no son demasiado halagüeñas; en al año 2004 sólo se recogieron 280 kilos de fitosanitarios mientras que el año pasado se recogieron un total de 12.476 kilos, una cifra que sólo representa un 8,4% de los envases utilizados en nuestro campo, una cifra aproximada, según explica SIGFITO, ya que no existe certeza acerca del total de los envases existentes en el mercado gallego. La media de recuperación de envases fitosanitarios el pasado año en España se sitúa en el 47,4% del total, un abismo entre Galicia y el Estado.

Como demuestran las cifras, el sistema no está funcionando correctamente y un amplio porcentaje de los envases utilizados en los campos gallegos no son tratados correctamente con el fin de valorizarlos y reciclarlos, sino que van a parar a muchos de nuestros montes y ríos, contaminando tierras y aguas a lo largo de toda la comunidad. Pero este no es el único caso de inoperancia en Galicia, algo similar sucede con otros sistemas de gestión integrados como, por ejemplo, el SIGRE, encargado del tratamiento de los medicamentos, que en vez de realizar una valorización y correcta gestión de los residuos tratados, se limitaba a enterrarlos sin más.

El futuro

El futuro de la gestión de los residuos agrarios en Galicia parece que, a corto plazo, no tiene fácil solución. La elaboración de planes concretos, con medidas adaptadas a la realidad de nuestros agricultores y ganaderos, la adecuación de las instalaciones de recogida y depósito de los residuos agrarios y una mayor educación y concienciación ambiental, que pasa por programas de información en todas las zonas rurales de la comunidad, serían algunas de las pautas a tener en cuenta para intentar paliar el problema.

En este ámbito ya están trabajando algunas asociaciones del sector como Xóvenes Agricultores, que ya en la anterior etapa del Partido Popular al frente de la Xunta de Galicia había alcanzado un acuerdo con la Consellería de Medio Ambiente, liderada en aquel entonces por José Manuel Barreiro, para la gestión de los residuos agrarios. El acuerdo pasaba por la puesta en marcha de un sistema de gestión comarcalizado, centrado sobre todo en los plásticos agrícolas, que con la llegada del bipartito al gobierno autonómico nunca se llegó a materializar.

Ahora, y según ha afirmado el secretario general de XXAA, Francisco Bello, en declaraciones a El Correo Gallego, la agrupación que lidera estaría en disposición de retomar el acuerdo de gestión comarcal de los residuos agrarios con la nueva Xunta del PP.

De momento, la realidad es otra bien diferente y los deshechos generados por la actividad agroganadera siguen siendo un gran problema en nuestra comunidad, por su inadecuada gestión y por el consiguiente coste medioambiental que ello conlleva para nuestra tierra.

 

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