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LA PESCA DEL SALMÓN TOCADA DE MUERTE
En Galicia la situación se agrava por la gran cantidad de embalses existentes en los cursos fluviales, la contaminación de las aguas y el furtivismo.
Desde hace ya varios años, las temporadas de pesca de salmón en los ríos del norte de España se vienen cerrando con unas cifras de capturas muy bajas. El problema tiene una conclusión ecológica: el salmón atlántico está en peligro. Desde diferentes colectivos ya se ha alertado de la insostenible situación.
Cada vez más ambientalistas y pescadores están de acuerdo en señalar que es necesario tomar medidas urgentes y realmente eficaces que permitan la recuperación de la especie en los cauces fluviales e, incluso, abogan por la prohibición total o, cuando menos parcial, de su pesca. La realidad es que, desde hace ya años, diferentes factores como la sobre-pesca, la contaminación y las obras y aprovechamientos hidráulicos en diferentes cursos fluviales son algunas de las causas de la desaparición de estos peces. La administración central y las autonómicas, aún conscientes de la dimensión del problema, han preferido mirar para otro lado o poner en marcha medidas más políticas que ambientales con el fin de no crear un conflicto social, principalmente con los pescadores.
Galicia es una de las comunidades donde más se nota el descenso de la población de salmón en los ríos y, de seguir así, pronto estaremos en la misma situación que nuestros vecinos asturianos, donde la problemática del salmón es un tema de debate candente en la sociedad, no sólo por razones “deportivas” sino por sus consecuencias ecológicas y económicas.
Los factores de riesgo
Como afirma en foros de opinión, conferencias y reportajes el biólogo y periodista, Juan Delibes, el salmón ha tocado fondo. Para Delibes, los principales problemas que afectan a la supervivencia del salmón están relacionados con la baja calidad de las aguas de nuestros ríos y con las numerosas minicentrales y otras barreras existentes en los cauces que imposibilitan a los salmones llegar a sus frezaderos (zonas de puesta de huevos) naturales. La presencia de predadores antes inexistentes, como los cormoranes y las nutrias, las enfermedades que atacan a estos peces o el calentamiento de los océanos, que provoca la desaparición de algunas de las zonas árticas donde tradicionalmente se alimentaban los salmones, son otras de las posibles causas de la desaparición de la especie.
Pero también una parte importante de los ejemplares que entran cada año en los ríos para desovar mueren a causa de la pesca (especialmente la furtiva) según explica el biólogo. A la gran cantidad de pescadores hay que sumar la mejora técnica de los medios de pesca que hace que sean pocos los peces que se pueden escapar del anzuelo. La pesca deportiva es otra de las principales causas de mortandad de la especie porque supone uno de los principales impedimentos para su reproducción, puesto que la mayoría de ejemplares mueren durante la remontada de los ríos para desovar, impidiendo que lleguen a hacerlo.
Retrasar la apertura de la temporada de pesca, pescar sin muerte durante algún tiempo, prohibir el sacrificio de salmones grandes, en su mayoría hembras con un alto potencial reproductivo, vedar algunas zonas de los ríos o potenciar la pesca a mosca, que es mucho menos eficaz y dañina para los peces, son algunas de las medidas que podrían contribuir a solucionar el problema, si se toman a su debido tiempo, y por las que aboga Delibes.
En definitiva, el problema del salmón es más un problema de gestión ambiental y la solución no pasa por la regulación o prohibición de su pesca sino por una mayor protección de los hábitats de la especie y la inmediata puesta en marcha de medidas de protección.
Una mirada a la comunidad vecina
El Principado de Asturias es uno de los lugares con mayor tradición pesquera de salmón de toda España y, hasta hace poco, aún eran muchas las voces que se levantaban a favor de seguir con el mismo sistema; con la pesca masiva de salmones y repoblaciones en los ríos. Sin embargo, y después de esta última temporada en la que la captura de salmones, con sólo 356 ejemplares, ha sido la peor desde que se hacen registros en esta comunidad, tanto biólogos como asociaciones de pescadores apuestan por ejecutar medidas más drásticas que permitan una recuperación real de la especie, llegando incluso a mencionar la veda indefinida, algo impensable hace sólo unos meses.
Por este motivo, el gobierno asturiano acaba de aprobar la nueva norma de la pesca de salmón que se sitúa a medio camino entre la situación actual y las peticiones de pescadores y ambientalistas, estos últimos pedían la veda y el nombramiento de especie protegida. Con esta nueva normativa, la temporada de pesca queda reducida a dos meses y medio, desde el 15 de mayo hasta finales de julio (antes empezaba el 15 de marzo), y se reduce el cupo de capturas por pescador, que pasa de 8 a 3 ejemplares. Además, durante el mes de julio sólo se podrá pescar con cebo y cucharilla.
Estas son las medidas adoptadas por el momento en el Principado con la finalidad de mejorar la salud del salmón en sus ríos. Sin embargo, ninguna de las propuestas pasa por intentar proteger los hábitats de la especie, sino que se limitan a poner coto a las capturas de salmones mediante la restricción de la pesca deportiva.
La situación del salmón en Galicia
En la comunidad gallega, la situación del salmón no es muy diferente a la de otras comunidades. Al igual que en Asturias, la presencia de esta especie en nuestros ríos durante los últimos años ha disminuido escandalosamente. Sin embargo aquí, a diferencia de la comunidad vecina, la sociedad todavía no es consciente de la gravedad y aún son muchos los pescadores que no quieren ni oír hablar de ponerle límites.
El principal problema en Galicia es el gran número de embalses y minicentrales presentes en las cuencas fluviales. Estas construcciones suponen, en la mayoría de los casos, barreras insalvables para que los salmones completen su ciclo de reproducción impidiendo que lleguen a desovar y provocando la disminución de la población. Aunque desde la administración se pusieron en marcha sistemas elevadores en varias presas con el objetivo de facilitar el ascenso de los salmones, lo cierto es que en la práctica, estos mecanismos tuvieron un efecto meramente testimonial. Un ejemplo de ello lo encontramos en el río Ulla, donde el recorrido de los salmones termina en el embalse de Portodemouros, una barrera infranqueable que impide su llegada a las zonas más altas del cauce.
La presencia de especies alóctonas y el poco control que se ejerce sobre otras como el cormorán (cuya protección se mantiene en Galicia a pesar de la espectacular progresión de la especie), la presencia de furtivos en los ríos y el incumplimiento de las normas de mantenimiento de aguas y vertidos de residuales directos a los ríos debido, sobre todo, a la colmatación de la capacidad de tratamiento de las depuradoras en periodos de lluvia, por la escasa separación entre aguas residuales y pluviales, son otras de las causas del declive del salmón en Galicia.
Además, durante años se han estado llevando a cabo programas de recría que, como se comprueba cada temporada, no se materializan en un aumento de la población de salmones, ya que para ello sería necesaria la puesta en marcha de otras medidas complementarias que garantizasen el éxito de las repoblaciones.
Desde algunos colectivos ya se están apuntando posibles soluciones aunque se tratan de propuestas diferentes a las tomadas en Asturias. En Galicia la temporada de pesca ya es de apenas tres meses, desde mayo hasta julio, y no existen cupos por pescador sino que se trata de cupos de autorización que, en toda Galicia, no llegan al millar. Por este motivo, la propuesta de las escasas organizaciones interesadas en el tema y de algunos pescadores pasa por vedar, durante cuatro o cinco años, ríos concretos en los que se registren problemas y volver a analizar la situación al cabo de ese tiempo para decidir si continúa la veda o si se abren a la pesca.
Poner fin a los vertidos, mejorar la vigilancia y aplicar castigos ejemplarizantes a los furtivos son medidas que tienen que tomarse de forma inmediata si no queremos ser testigos de la desaparición definitiva del Rey de los Ríos Atlánticos.
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