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UNA EMPRESA QUE OPERA EN GALICIA VENDE COMO ÁRIDOS ASFALTO DE CARRETERAS HOLANDESAS

 

Una firma que cuenta con instalaciones en el municipio coruñés de Narón, COP Galicia,  está comercializando residuos potencialmente tóxicos, procedentes de restos de asfaltados de antiguas carreteras de Holanda, como áridos reciclados en la comunidad gallega. Así lo afirman organizaciones ecologistas a las que se han unido voces empresariales que ven además un preocupante caso de competencia desleal, mientras en Galicia se desincentiva el uso de este tipo de materiales. La empresa está vendiendo este material como zaorra, según fuentes del sector consultadas por Galicia Ambiental, a 2,60 euros la tonelada, cuando ya sólo el coste de su transporte interno dentro de Galicia es de unos 5 o 6 euros.

 

Fuentes profesionales del sector, entre ellas la Asociación de Recicladores de Residuos de Construcción y Demolición (ARCODEGA), coinciden en calificar la situación como "extraña, dado que sólo la subvención o las ayudas económicas" del estado holandés a esta actividad, que es desarrollada por una empresa consignataria y de obras de puertos, "pueden justificar que, con los altos costes del transporte de este material en barcos similares a los utilizados para el carbón, así como del acopio del mismo en el polígono de Vilar do Colo y del traslado final al cliente, el coste del servicio sea tan reducido".

 

Esta situación ya había sido denunciada por diferentes colectivos de la zona que advirtieron de la presencia de grandes cantidades de estos residuos, que algunas asociaciones ecologistas calificaron de “contaminantes y altamente tóxicos”, en las inmediaciones del parque empresarial de Vilar do Colo y al lado de un río.

 

Desde la Asociación ARCODEGA anuncian que emprenderán acciones de información ante la Administración para poner coto a este tipo de actitudes que, además de "constituir un claro ejemplo de competencia desleal", van en contra de todos los postulados ambientales (se trataría de un simple ejemplo de reutilización, subvencionada, de un material desechado por otro país por razones económicas y presumiblemente ambientales). En Galicia, este tipo de residuos que proceden de restos de carreteras, tanto la banda de rodadura como las capas inferiores, son reciclados para convertirlos de nuevo en aglomerado. La situación es más llamativa si se tiene en cuenta que lo que “exporta” Holanda es un árido destinado a obras públicas, siendo este estado uno de los más deficitarios de este tipo de materiales de toda Europa. Esta realidad hace pensar a organizaciones ecologistas y profesionales del sector en razones ocultas tras esta importación.

 

Desde esta organización, se llevará la situación ante los organismos competentes en materia de investigación medioambiental, tanto el Seprona como la Fiscalía de Medio Ambiente, para que realicen un seguimiento de los hechos, aunque anteriormente ya se había llevado a cabo una primera investigación sobre los mismos que no tuvo consecuencia ninguna. Además, se pondrán estos hechos en conocimiento de la Xunta de Galicia por si hubiese algún aspecto ambiental de importancia en esta actividad.

 

 

 

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